Este tema, fue compuesto por Alfredo Lepera y Carlos Gardel en 1935. Algunos lo conoceréis por la banda sonora de la película de Al Pacino “Esencia de mujer”. A mi madre le gustaba escucharlo en la voz de su autor, Carlos Gardel. Le gustaba cantarlo mientras trabajaba.

Hoy, ella ya no recuerda quien fue Carlos Gardel, no recuerda quien soy yo. Ni siquiera recuerda que algún día tuvo hijos.

Pero yo si recuerdo quién es ella, recuerdo lo mucho que le gustaba este tango. Recuerdo lo mucho que hizo para que yo llegase donde estoy. Y por mi profesión, se que la memoria musical es de las últimas que se pierde en las enfermedades neurodegenerativas. Así, espero que cuando le pongamos la grabación de este día; lo que queda de su memoria le provoque algún sentimiento agradable al escuchar este tema.

Por esto, hoy quiero tocar este tango, titulado “Por una cabeza”, en homenaje a las madres. Las que hoy estáis aquí y que también habéis hecho que lleguemos aquí todos los que nos hemos subido al escenario y los que ayer subieron, a las que no han podido estar y por supuesto a la mía.

Va por ustedes, las madres.

Va por ella.

 

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La música en mi vida

Publicado: noviembre 22, 2016 en Uncategorized

La música siempre ha acompañado mi vida. Tanto como oyente como ejecutante con varios instrumentos. Guitarra, trompeta, corneta, bombardino, y últimamente el saxofón, han venido conmigo y consiguen darme momentos de autentica vida.
Otras muchas cosas pueden darte algo parecido a la música. Pero la música, para quien toca un instrumento, es algo indescriptible, que llena tu corazón y tu cerebro de emociones, conocimientos, sensaciones, etc. Pero lo más grande es que también puede hacerlo con quien está a tu lado escuchando. Puede hacer que en esos momentos quién te escucha se encuentre algo más emocionado, mas divertido, más feliz. Y esto es genial.

Estos días celebramos la festividad de la patrona de los músicos, Santa Cecilia. Por ella, por el público y por mis compañeros y compañeras, os dejo este video  en el que participé como uno más con mi saxofón. Disfrutadlo:

Salud en el trabajo

Publicado: mayo 5, 2016 en Estrés, Salud, trabajo
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         Durante esta semana hemos disfrutado de la celebración del día de la Salud Laboral.

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¿Te suena a chino?. ¿Se te ha pasado?. Claro, todos conocemos el día internacional del trabajo o de los trabajadores. Sobre todo porque ¡es fiesta!. Sin embargo, este “Día mundial de la seguridad y la salud en el trabajo” que es tan importante o más que el anterior, por lo que en leyes y repercusiones en los puestos de trabajo a tenido a lo largo de la historia; se nos pasa a casi todos y todas. ¿eh?.

       Yo no lo he querido dejar pasar este año, así, que como no soy historiador, ni técnico de riesgos laborales; sino psicólogo sanitario y técnico de promoción de salud, pues os dejo algunas reflexiones sobre lo que vamos consiguiendo sobre salud laboral.

        Durante este mes, en el Hospital Valle de los Pedroches, a petición de la Unidad de RRLL, hemos compartido un curso sobre el estrés laboral para los trabajadores de este Área Sanitaria. Como docente de este, os quiero dejar algunas de las notas sobre las que trabajamos en él para que lectores y lectoras de este semanario, podáis mejorar si sufrís este tipo de riesgo en vuestro puesto.

      Para empezar, decir que el estrés, básicamente es el fruto de una situación de ansiedad no resuelta y, por lo tanto, mantenida en el tiempo; provocando por ello distintas dolencias fruto de la falta de descanso de nuestro mecanismo de preparación para situaciones de riesgo. (Bueno, vale, me explico)

      Cuando, humanos y el resto de animales, percibimos una situación de amenaza para nuestra integridad (fisica o mental), reaccionamos preparando nuestro cuerpo para enfrentarse a esta situación. Es lo que conocemos como ansiedad. (Como ves, la ansiedad no es algo a evitar, es nuestra aliada ante los peligros). Esta preparación para el enfrentamiento tiene una serie de características físicas, emocionales y mentales que sirven para que nos enfrentemos al riesgo de una forma más eficaz que aumente las probabilidades de salir victorioso de ella. Una vez vencido o pasado el riesgo, actuará el mecanismo de relajación, también automático, para regresar nuestro cuerpo, emociones y mente, al estado previo.

        El problema del estrés, surge cuando percibimos la situación de riesgo o amenaza como continua, que no se puede atajar, ganar, pasar o huir de ella. Por lo tanto, nuestro cerebro no recibirá la señal de vuelta a la normalidad o relajación. Entonces vendrán las consecuencias de tener el mecanismo de ansiedad continuamente activado. Algo para lo que, por naturaleza no estamos preparados. Es como si ponemos nuestro coche a tope de revoluciones y aceleración, como si estuviésemos adelantando siempre. El motor, ruedas, suspensión, etc. se resentirán. No están para eso.

    Por lo tanto, algunas cosillas para tener en cuenta si estás en esta situación:

  • ● Mira las situaciones por separado. Así es más probable encontrarles solución. Una tras otra. No todas a la vez. Como si fuese un camión de sacos. Descarga uno a uno.
  • ● Ponte a solucionar lo que está en tu mano. Muchas veces confundimos lo que nos gustaría que cambiase, con lo que realmente podemos cambiar. Tómate lo primero como la lluvia, sólo busca un paraguas, no te enfades porque llueve.
  • ● Con lo que sí está en tu mano, no lo dejes para mañana. Ponte con ello y soluciónalo con tus manos. Piensa menos, haz más. Cada vez que solucionamos una tarea nuestro cerebro libera endorfinas como misión cumplida. Y ya sabes para que sirven…
  • ● Por último para que sea fácil seguir esto. Descansa compa, ¡descansa!. Música, deporte, cama, sexo, campo, meditación, buscar espárragos, setas, criadillas, duerme “con una pata en Francia y otra en Alemania” (como decía el genial PMS). De nada sirve lo anterior, si no dejas nunca de trabajar. Al final te vuelves ineficaz y constantemente insatisfecho con tu trabajo. DESCANSA.

      Por cierto, antes de irme, os dejo una web mejicana donde tienen recursos muy interesantes para trabajar esto último: http://www.estreslaboral.info/index.html

Y, por supuesto, si aún así, te supera… no seas malo contigo mismo y pide ayuda profesional. Tu cuerpo, tu mente, tú mismo, te lo agradecerán.

Artículo.

     Recientemente, uno de mis pacientes llega a consulta para dejar de fumar diciendo “oye, que sepas que yo no quiero sufrir”. Yo le pregunto ¿eso es posible?. Él contesta: “es que tengo miedo al sufrimiento”.

   ¿Qué os parece?. ¿No os da la impresión, como a mi, que vivimos en una sociedad donde constantemente nos venden que debemos tener miedo al sufrimiento?, ¿que debemos tener alergia a sufrir? ¡Pierda kilos sin esfuerzo…, domine un idioma sin estudiar…!, Sólo falta que digan: cobre sin trabajar…o coma sin masticar. jejeje.

      Los humanos tenemos un mecanismo de recompensa en nuestro cerebro que se activa justo cuando damos por finalizada una tarea con su correspondiente trabajo, esfuerzo o sufrimiento. Como cada uno lo quiera llamar. Y, además, parece que el refuerzo químico está directamente relacionado con el esfuerzo. A mayor uno, mayor otro.

              Es decir, si renuncias al esfuerzo, parece que renuncias a tu propia recompensa. A lo mejor por ello buscamos tantas recompensas en cosas externas. En tener, en comprar, en comer compulsivamente, en fumar…

          El esfuerzo y su satisfacción interior tras la terminación de éste, aumentan nuestra autoestima, nuestro autoconcepto, nuestra autoeficacia, etc. Un montón de “autos” que te llevarán en volandas a sentirte cada vez mejor contigo mismo, a sentirte cada vez más realizado, más feliz con lo que haces y lo que tienes. (Claro, a lo mejor ahí está el fallo para esta sociedad del “altoconsumo”. El más autosuficiente, más satisfecho consigo mismo, necesita muy poco de fuera, consume muy poco. Y eso fastidia el mercado, claro)dibujos-coches-carreras.gif

         Así, te propongo esta semana que te reconcilies con tu capacidad para el esfuerzo y la recompensa, para el aprendizaje a través del camino. Vuelve a subir montañas para así poder experimentar la sensación de logro.

           Después de un arduo trabajo, de constancia, de horas de ensayo, el músico llega casi al éxtasis cuando tras tocar o cantar el último tema, junto a su grupo es recompensado por el aplauso del público, pero sobre todo por su satisfacción personal por el trabajo bien terminado. No todos somos músicos, pero si todo el o la que haya trabajado y se haya esforzado por conseguir una meta, más o menos pequeña, más o menos intermedia para conseguir otras mayores, puede sentir que ha experimentado este placer por lo bien hecho, por lo terminado.

       Vuelve a disfrutar de ti mismo y de tu esfuerzo. No es tu enemigo, es lo que te da valor como persona ante tu propio espejo.

El hábito si hace al monje

Publicado: abril 14, 2016 en habitos, Salud
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Hey, Rafael, el refrán no era así! Me diréis algunos. Me explicaré entonces.

 

            La pasada semana asistí como psicólogo de emergencias al simulacro Gamma Sur que tubo lugar en Sevilla. Era un simulacro de actuación tras un terremoto de varias réplicas en varios lugares de la provincia de Sevilla, Málaga y Melilla. En el participaron un montón de profesionales de los distintos cuerpos de seguridad , sanitarios, rescate, asociaciones, clip_image002autoridades civiles y militares, no sólo de España sino también de otras naciones. Era una catástrofe de nivel tres, es decir, el máximo.

Eh, cuidado, simulacro, no realidad. Nadie se alarme.

        El sentido de estos simulacros es el de mantener activos, actualizados, conectados y hábiles, a todos aquellos profesionales que En caso de un acontecimiento real, actuarán. El objetivo final, claro está, es poder dar el mejor servicio posible a las personas que se encuentran como víctimas en el caso de que estos acontecimientos tengan lugar en nuestro país o en otro.

    De aquí lo de “el hábito si hace al monje”. Claro, no me refiero a los uniformes que llevamos. Estos uniformes, o hábitos, es cierto que, por si solos no hacen a un buen profesional. Es el hábito, de habitual, el que hace al buen profesional. Habitualidad de en La formación, en la práctica, en la comunicación entre cuerpos, entre regiones o naciones. El hábito en la evaluación de procedimientos, actuaciones y protocolos.

      Pero esto que hacemos los profesionales también es extensivo cuando no actuamos como tales, sino en nuestra vida diaria. Si me calzo unas buenas zapatillas de correr y una buena equipación, pero no salgo a correr habitualmente, no llegaré a ser un buen corredor, solo alguien vestido para correr.

  Quizás vivamos en una sociedad demasiado preocupada en mostrar el hábito exterior del monje y olvidar la habitualidad en lo que hacemos.

            Como decía la canción, y la típica pregunta castiza: ¿y tú de quién eres?

 

             Escribo estas líneas durante una tarde en la que comienza la Semana Santa de este año. Una semana en la que se mezclan cultura, religión, música, emociones, tradición y elecciones.

          Vaya, ¿la última palabra os ha sorprendido? Durante estas fechas, algunas personas se dedican a discutir o reflexionar en su fuero interno, sobre que es más importante en esta Semana Grande. Al menos en Andalucía. Aquí no tenemos duda de que la Semana Santa es cultura y tradición y como tal se debería potenciar y respetar.

        Pero también es religión, es oración, es fervor por lo que representa la pasión y muerte de Jesús.

IMG-20160323-WA0008              Hay gente que sólo ve la parte musical y representativa, como si de un folklore al estilo de las ferias actuales donde ya se olvido el porqué, y se ha convertido más en un reclamo turístico generador de ganancias monetarias.

        Otros sólo ven una época, parecida a la Navidad en cuanto a las emociones que suscita en los que la vivimos. Emociones de reencuentro con familiares que están lejanos, emociones por tradiciones pasadas de progenitores a descendientes que los relevan en algunas de sus funciones. Olores a incienso, azahar, calles mojadas, cera, que llenan nuestros sentidos olfativos, o gustativos si miramos a la gastronomía típica de estas fechas en cada lugar que visitemos. Emociones visuales al ver el esfuerzo de los portadores o costaleras de los tronos o pasos o la perfecta ejecución de los músicos y músicas que los acompañan. Emociones espirituales efecto de la música, olores, movimientos de pasos, sonidos de esfuerzo; elevándose al cielo como los pasos al inicio de la chicotá, como los humos de los cirios cuando la noche está templá, o los efluvios del incienso en la madrugá.

            Y ahora llega mi elección, tu elección, la de cada uno y una que contempla, siente, huele o piensa esta Semana Santa. Y seguramente tu conducta, tus palabras, tus actos y gestos estarán en consonancia con esta elección.

        ¿Serás de los que quieren quitar esta semana del calendario, si eliges verlo como un incordio a la hora de ir al trabajo por las calles en las que se instalan las carreras oficiales?

           ¿Serás de los que atacan estos actos religiosos porque escoges ver que son sólo una muestra de poder de una religión dominante?

        ¿Serás de los que se frotan las manos al ver el incremento en tu patrimonio con la llegada de los turistas dispuestos, cada vez menos, a pagar por casi todo?

            O serás de los que deciden vivirlo todo, respetar la tradición como tal, aprovechar las oraciones andantes y lanzarlas a tu Dios, aunque no sea exactamente el que está representado en la imagen. Aprender de esta cultura milenaria y disfrutarla porque es única y cada año innovadora e irrepetible. Emocionarte con los seis sentidos: con el oído por la música magistralmente interpretada por agrupaciones y bandas; con la nariz por los olores del incienso y las flores de los pasos; con el tacto al sentir el calor consolador de la cera derretida en tus manos, calmando el frió de la noche; con tu boca al degustar los ricos manjares tradicionales en estas fechas; con tu vista al contemplar la riqueza de estímulos visuales que tiene el paso por la calle de una cofradía en la tarde-noche o en la mañana del final del invierno andaluz.

           Y el sexto sentido. Sí, déjate inundar por el sentido común; que aunque dicen que es el menos común de los sentidos; en estas fechas, verás como, si lo usas; el sentido común te dirá que en ese momento del paso de una cofradía, podrás sentir lo que todo el que te rodea en uno. Un sentimiento común de paz, emoción, oración, música, olores, sabores que te harán sentirte uno con la multitud y por un momento experimentar un sentir multitudinario como si fuese la nota sublime de un coro. Miles de voces a la vez y todas igual de necesarias. ¿Te gusta esta elección? ¿Te unes?

Estas viviendo?

Publicado: marzo 14, 2016 en Articulos
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Estos días leía una frase el DALA LAMA que me hizo reflexionar hasta el punto de pensar en dejaros solo su frase para esta semana. Creo que me queda poco que añadir a ella. Claro, que entonces sería su artículo y no el mio, y así no respondería yo a mi compromiso para con los lectores de este semanario.

          Sus palabras son las siguientes: Lo que más me sorprende de la humanidad, es el hombre. Porque pierde su salud para ganar dinero, después pierde dinero para recuperar su salud y por pensar ansiosamente en el futuro no disfruta del presente , por lo que no vive ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca… y mueren como si nunca hubieran vivido

¿Qué os parece? Hoy más que nunca nos vivimos a ritmo de no vivir realmente. Sin tiempo para oler las rosas porque necesitamos dinero para comprar perfume con olor a rosa. comemos comida rápida porque no tenemos TIEMPO PARA saborear una buena Comida, así que usamos salsas y aditivos para que nos sepan como si fuesen comidas elaboradas con tiempo. Buscamos bellas fotos para nuestros escritorios de ordenador, porque o podemos ir a ver el paisaje que tenemos en nuestro pueblo y que es único cada día. Y nos comunicamos con miles de amigos ficticios a través de un aparato frío porque necesitamos compartir nuestra vida con alguien, pero o tenemos tiempo para compartir unos momentos de comida en el campo lleno de flores…

No os parece que deberíamos dar un frenazo, parar y bajarnos de este velos coche en el que estamos subidos y que sólo nos lleva a dar vueltas sobre si mismo?

Te propongo que al me os una vez al día! Durante toda esta semana te detengas durante un par de minutos a oler una flor. Saborear un bocado, abrazar a un amigo o decirle a un familiar que lo quieres. Te parecen mucho dos minutos?

Uffff