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Con motivo del pasado día “de los Santos”, en Radio Córdoba, como coordinador del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres de la provincia; tuvieron a bien compartir unos minutos de Radio con quien os escribe y con la compañera Vanesa Yamuza.

Claro, el tema era el duelo y el objetivo era hablar un poco sobre su naturaleza y como llevarlo a cabo.

Aunque al final os dejo la dirección de Facebook donde podréis escucharnos, como esto es un blog, os contaré en resumen algo de lo tratado.

El duelo es un proceso natural que hacemos los humanos cuando perdemos algo o alguien que nos importa. Sí, he dicho bien “natural”, “algo” o “alguien”.

Es natural porque nuestro cerebro se encarga de adaptarse a la situación de cambio, aceptarla, aprender de ella, darle un sentido y generar recursos para seguir hacia delante a partir de lo aprendido y sin aquello que perdimos. Y digo aquello, porque el duelo viene cuando perdemos algo que nos importa. No tiene por que ser solo una persona, también una mascota, un instrumento o herramienta, etc.

Claro, según sea su importancia, lo repentino de la pérdida, lo poco esperado, o lo reciente, y también, la persona que lo viva y los recursos de afrontamiento que posea; el duelo será distinto en tiempo, necesidades, expresión, etc. En esto último, también influirá la cultura en la que se encuentre la persona que pierde.

No por dar más muestras de dolor se siente más o menos. El dolor es algo muy personal que no se debe juzgar, ni tampoco evitar. Como hablamos en anteriores escritos, el dolor es una emoción más y taparla u ocultarla no acaba con ella. Aunque no se exprese, el que la siente, la siente.

Claro, ahora queda pues, comentar que hacemos con él, con el dolor de la pérdida. Pues, como siempre, unas “tiritas psicológicas” que os dejo aquí. Para vosotros mismos o para aquellos amigos o familiares que necesiten de vuestra compañía y primeros auxilios psicológicos:

– El objetivo es acompañar, no juzgar o reprimir.

– Si necesitas o necesita llorar, busca un sitio íntimo y una persona en la que reclinar tu cabeza o abrazarte. Y llora…

– Aceptar la muerte o la pérdida, no es tarea fácil, pero confía en que tienes las herramientas para ello, busca sentido a la vida de quien ya no está. No a su muerte. Lo que hizo durante su vida, lo que te dio, lo que te enseñó, lo que queda en ti de él o de ella, será lo que dé sentido a su vida, tu mejor homenaje a su vida.

– El acto de la despedida es necesario para aceptarlo. Para ponerlo en su lugar. Pero es privado tuyo. Lo harás como tú decidas. También los niños y niñas deben despedirse. No pienses que por pequeños, no se dan cuenta. Lo sienten todo. Sienten lo que los demás ocultan. Así que, busca la mejor forma para que ellos también se despidan. Por supuesto según edad. No en todas las edades se entiende la muerte de la misma forma.

– Y por último, no olvides cuidar también tu cuerpo y tus relaciones. Dormir, comer, temperatura, compartir el dolor, el cariño, la amistad. Nunca más que en estos momentos necesitas cuidar también lo físico y lo social. Recuerda que todo va unido.

Y por supuesto, recuerda que esto sólo son “tiritas psicológicas”, si la herida es mayor, o no cura como se esperaba, o tienes dudas sobre como hacerlo o como ayudar; para eso están los profesionales de la psicología. Consulta. Uno de mis maestros decía: “Mas vale un porsiacaso, que un yopensé”

Os dejo el enlace con el sonido:  http://www.radiocordoba.es/facebook/PSICO_HXH(2015-11-02).mp3 

Por cierto. Si queréis comentar algo o preguntarme.

Os dejo también mi post en la misma red:   https://www.facebook.com/rafael.munoz.144181/posts/10206569116165504?notif_t=like

Hasta la semana que viene.

Mi artículo en “La Comarca” 

    La semana pasada se celebró el día mundial de la salud mental. Ríos de tinta, imágenes, videos, etc., pudimos encontrar en redes, diarios, televisiones, etc. Unos hablando sobre el estigma de estas personas en nuestra sociedad; los políticos comentando lo mucho que hacen por las personas con enfermedad mental grave, etc.  Todos llenos de palabras bellas en este día y de propósitos para los venideros.
Salud mental. Su día.   Semanario La Comarca

       Incluso yo, sí, yo mismo, estuve en uno de esos programas de radio. Como psicólogo, junto a un compañero trabajador social y el periodista que nos entrevistaba. ¿No os falta alguien en la ecuación? ¿Una persona con enfermedad mental grave?, ¿o leve?
      ¿Por qué no vino? Hablamos de no estigmatizar, pero a ver quién es el guapo, o guapa, que va a un programa de radio en su pueblo a decir que tiene una enfermedad mental grave. Claro, esto forma parte de la intimidad, y de la protección de datos de salud. ¿Y una enfermedad mental leve? Si, con esas que convivimos unos y otras casi cada día. Cómo ir a la radio a decirlo, si casi no nos lo reconocemos ni a nosotros mismos.
          Claro, decir que tienes una rotura fibrilar puede ser hasta interesante, para tener un momento de máxima atención de tus amigos, pareja, etc. Duele, pero durante unos momentos recibiré cariñitos…
           La cosa cambia si digo que tengo depresión, esquizofrenia, trastornos de conducta, ánimo deprimido… Claro aquí los que nos rodean nos ofrecen como mucho una frase prefabricada de “consuelo” y hasta mañana, si nos vemos.
            El lema de la OMS para este día mundial de este año es: “Ponte en mi lugar, conecta conmigo”. Como dicen en Sevilla: “Ofú, no pides tu ná”. Para conectar contigo necesito ponerme en tu lugar. Y no en “tu lugar” con “mis ojos”. Sino como decía el genial Chaplin: “calzarme tus zapatos y andar varias millas con ellos”. Uff. Prefiero silenciarlo. ¡Buenos días, hasta mañana!

         Silenciado no me implico, no veo la necesidad de entender como ves tú el mundo y aceptar que mi visión no es la única. Silenciado no tengo que exigir a los que nos gobiernan que la salud mental, también es salud, también es un derecho y también hay que invertir en ella. No solo los grandes cirujanos que llenan los periódicos salvan vidas. No sólo ellos hacen que merezca la pena que te salven la vida.
            Una mirada, un abrazo, unos oídos que escuchan con empatía, con ganas de calzarse tus zapatos y caminar acompañándote. Unas palabras motivadoras para que vuelvas a luchar por tu vida, por tus sueños, por tu día a día. También esto salva vidas. Hace que merezca la pena vivirla con ilusión; con compañía.
            Cierto es que casi siempre la salida está en nosotros mismos, pero en ocasiones necesitamos ese recurso, profesional, familiar o amigo, que nos ayude a mirar a ese lugar donde está la puerta cuya luz no veíamos.
            ¿Una apuesta? ¿Quién adivina cuando será innecesario dejar de tener un día de la salud mental? ¿Cuándo dejará de ser una salud de segunda?

   De nuevo aquí os dejo mi artículo del semanario “La Comarca”

¿NOS CUESTA DECIDIR?

Esta tarde, una vez más, un anuncio provoca mis ganas de escribir.nos cuesta

     Veo un anuncio de un perrito que pretende decidir por nosotros porque supuestamente "Nos cuesta decidir", según dicen en el anuncio.

          Es cierto que algunas personas que tienen excesivo miedo al error, comentan que les cuesta tomar decisiones y que lo piensan mucho. Pero de hay, a que pretendan que un perro u ordenador, tome decisiones que afectan a nuestra vida por nosotros…, va un mundo.

      Pero, tal como dice el anuncio, realmente a los "humanos nos cuesta decidir"?

        La investigación sobre nuestro cerebro y su capacidad de procesamiento de información y toma de decisiones, no deja duda sobre la altísima capacidad de este para tomar decisiones teniendo en cuenta un montón de parámetros, con muy poco margen de error y en tiempos absolutamente veloces.

         Pero no solo esto, sino que además, en caso de error en su decisión o en la apreciación o valoración de los datos o consecuencias; nuestro cerebro aprende, crece y aumenta la probabilidad de acertar en la siguiente ocasión gracias a estos errores. Así que el error, no sólo que no es malo, sino que nos ayuda a ser cada vez más eficaces.

       Entonces, ¿qué consecuencias tendría si un lindo perrito o algoritmo de ordenador es el que toma las decisiones por nosotros?

            Para empezar, este amigo, ¿tendrá nuestra misma escala de valores? ¿Sabrá que es más importante para nosotrros y nuestra familia? ¿Sabrá que apreciamos más en unas vacaciones?.

          Las emociones que sentimos los humanos, en la mayoría de los casos influyen en nuestra toma de decisiones y luego en la hora de juzgar el acierto o fallo de estas. ¿Los ordenadores tienen emociones?

        ¿Y nuestra intuición? Yo conozco la intuición femenina y la masculina (sí, también tenemos). ¿Habéis oído hablar de la perruna o la cibernética? Creo que no. Jeje.

          Entonces, que capacidades estáis dispuestas o dispuestos a perder o anquilosar o atrofiar, por confiárselas a otros, que además, por muy buenos algoritmos que empleen, nunca seran nosotros.

           Mi sugerencia: confiad e vuestro cerebro. Miles de años de evolución lo han hecho la mejor "máquina"de procesar que jamás ha existido. Ningún ordenador puede procesar datos de tantos receptores, incluir emociones, sentimientos, previsión de consecuencias, previsión de como nos harán sentir esas consecuencias, tener en cuenta nuestras emociones, aprendizajes pasados basados en aciertos y en errores anteriores y darnos una opción acorde con todo eso y con el presente instantáneo que estamos viviendo en el momento de la decisión.

         No dudes en tomar tus propias decisiones crearán tu camino. Tendrá flores, tendrá piedras, pero será el tuyo. Único, personal pero sobre todo auténtico, no habrá otro igual. Ningún otro te hará aprender, crecer y sentirte tan orgulloso o satisfecho, como este. ¡Decide!

Mi artículo en el semanario La Comarca. 

       Una forma de explicar cómo los humanos hacemos para que lo que vemos nos haga menos daño a los ojos del alma, es decir que nos ponemos gafas de color rosa para mirar a la vida. Semanario la comarca

      Luego uno se da cuenta de que hay tantos colores en estas gafas del alma como personas estamos en este mundo. Incluso hay personas que además de colores oscuros, dejan que sus gafas se carguen de suciedad para aún ver menos lo que no quieren ver.

      Luego, también existimos personas, que a lo largo de la vida nos empeñamos en formarnos o en aprender de las situaciones vividas y vamos descubriendo la necesidad de limpiar nuestras gafas, de cambiarles el color. Especialmente para ver algunas situaciones que por educación nos habían enseñado a ignorar o ver de determinada forma. Por ejemplo el machismo.

¿Por qué os cuento todo esto? Ayer vi un anuncio donde un hombre que demuestra ser homosexual cuando llega el que parece ser su pareja y le da un beso que todos entendemos como de amor y cariño. Bueno pues el anuncio es de un detergente friegasuelos. Y este hombre es homosexual.

       Automáticamente viene a mi cabeza una pregunta: ¿este anuncio me está diciendo que para fregar los suelos hay que ser mujer o gay? ¿Es un anuncio aparentemente moderno y no machista por que no presenta la típica mujer fregando (y el hombre conduciendo en los anuncios de coche) sino que nos presentan a un hombre? ¿Claro que en este caso es un hombre gay?

O es que mis gafas de ver el machismo las tengo demasiado limpias y lo veo donde no lo hay, o es que me parece que es un machismo aparentemente escondido (yo al menos lo he visto) que nos está diciendo que es el lado femenino de las personas el encargado de fregar?

        Estamos casi en la era del 3.0 y los anuncios siguen amparando y promoviendo los conceptos y roles machistas a diestro y siniestro.  Si la excusa que tienen es que van dirigidos a quién los compra y que la sociedad sigue siendo machista… Como dicen mis hijos ¿no nos lo tendríamos que hacer mirar?

       ¿Tú que piensas? ¿Tienes las gafas limpias o crees que yo me paso con el lustre en las mías?

 

           Ayer fui a ver una de las últimas películas de animación que podemos ver en lo que aún nos queda de verano. Se trata, como dice el título del artículo, de “Inside out”, en español “Al revés”. Creo que con este título quieren hacer referencia a la extraña sensación que te puede dejar esta película; si no la analizas un poco tras verla.inside out

         Sin embargo me gustaría comentar lo que sí me pareció muy interesante de esta película. En algunos instantes uno tiene la sensación de estar viendo una versión moderna de aquella serie que tanto nos enseñó sobre el cuerpo humano a algunas generaciones “Erase una vez la vida”. Que por supuesto pienso deberían reponer. Mucho mejor que Doraemon. ¡Donde va a parar!

        En fin, en esta sensación que digo antes, estamos cuando nos van describiendo algunas de las partes del cerebro y algo parecido a cómo funcionan, según los últimos estudios que tenemos. La película describe someramente funciones y lugares “funcionales” que según investigaciones y teoría recientes explican el funcionamiento de nuestro cerebro. Lo cual es bastante instructivo. Aunque no del todo preciso. Al fin y al cabo es una peli familiar. Pero puede darnos una idea de cómo funcionamos y sobre todo, algunas cosas que charlar, compartir y aprender en familia.

           Pero, sin duda alguna, lo que más me ha gustado sobre la película; por su aplicación en nuestra vida real, ha sido todo lo que nos enseñan sobre las emociones y lo que nos sugieren sobre la forma de gestionarlas.

          Dividen nuestras emociones en cinco principales con tres de ellas más momentáneas: ira, asco y miedo; y dos de ellas más permanentes y decisivas: alegría y tristeza. Las cinco parece, en la peli, que gestionan todo lo que vivimos y almacenamos en nuestros recuerdos. Ellas van tiñendo estos de uno u otro color según la emoción que lo gobierne. Al principio parece que hay una obsesión por que la alegría sea la gobernante principal, relegando a las demás, especialmente a la tristeza, a un segundo o quinto plano. Parece que para que vivamos solamente alegres. Esto parece que es lo ideal, en la película, pero claro, muy poco real. Por lo que las situaciones de la vida, en un momento, como en la película, pueden hacer que algunas de estas emociones, estén un “tiempo fuera” de nuestra mente, y su capacidad de influir en nuestra gestión de situaciones y recuerdos quede vetada.

            Poco a poco, en la peli, y en nuestra vida real; aprendemos, si nos empeñamos en ello, que todas las emociones son necesarias, que todas son igual de importantes, y que nos interesa que todas participen en nuestra gestión de situaciones y recuerdos. Las situaciones de la vida, son lo suficientemente complejas como para que pretendamos gestionarlas completamente desde sólo una emoción. Esto suele tener consecuencias poco eficaces. Así la película nos muestra como la forma más eficaz de vivir, es usando las distintas emociones, sin descartar ninguna, según las necesidades momentáneas de cada situación que vivimos. Y no quedándonos para todo el día sólo con una. Ya que esto para nada es eficaz.

        Todas son necesarias. ¿Para qué las tenemos, si no fuese así?. El truco está en pensar un segundo, cual es la más eficaz en cada momento y ponerla a trabajar, para luego darle descanso cuando la situación cambia. Que cambia, seguro. Vivimos en constante cambio. Por lo que las emociones, también tendrán que estar en constante cambio si queremos ser eficaces en nuestra vida. Esto facilitará nuestra autoeficacia, autoestima y aumentará la probabilidad de vivir cada día más momentos felices.

           Tranquilas y tranquilos, esta gestión es parte del aprendizaje que tendremos que hacer a lo largo de nuestra vida. No es de un día para otro. Pero con valientes películas como esta, podremos ir teniendo pistas de cómo hacerlo.

          Eso sí, os recomiendo que una vez vista, hagáis una especie de cine fórum familiar para comentar todo lo que cada uno ha sacado de las sugerencias de la película y lleguéis a ideas prácticas para gestión de emociones, como las que nos sugiere la peli y yo os he comentado hoy.

Mi artículo de la comarca de esta semana.

pienso      El tradicional dicho era “pienso, luego existo”. Pero este dicho nos ha llevado a la sociedad occidental a pensar que “somos lo que pensamos”.

          Así, tendemos a identificarnos con nuestros pensamientos. A creer que somos como pensamos. Sin darnos cuenta, que nuestros pensamientos sólo son un producto, entre otros, de nuestro cerebro. Si nos damos cuenta de esto, de que podemos ser los que deciden sobre lo que piensan, y no los que son lo que piensan; tendremos un gran poder sobre ellos y las emociones que nos producen. Mayor será la habilidad para concentrarnos en lo que nos importa o necesitamos, y no en lo que pensamos.

        Rumiar pensamientos provoca incremento de la ansiedad, ineficacia y enfermedad mental.

            Alguien dijo que deberían habernos hecho la cabeza triangular, para que no fuese posible dar vueltas a los pensamientos. Más allá de la anécdota. Rumiar, es decir remasticar pero no digerir; o dar vueltas a nuestros pensamientos; lo único que podría y suele producir, es mareo y dolor de cabeza.

          Sería mucho más eficaz escribirlo. El papel, al ser plano, nos obliga a ordenar las ideas y las palabras. Nos obliga a poner unas detrás de otras, no unas sobre otras. Cómo sí hace nuestra cabeza.

            Al pasarlas a papel, podemos incluso ponerles puntuación, clasificarlas, ordenarlas temporalmente. Es decir, podremos trazar un plan de trabajo en función de las más importantes, más necesarias, con vencimiento y según la oportunidad de trabajar en cada una de ellas. También veremos que parte de responsabilidad es mía y que parte de otros en cada una de ellas.

              Programar teniendo en cuenta lo anterior, estando esto ordenado sobre el papel y categorizado, es más sencillo y eficaz que cuando todo se amontona en nuestra redonda cabeza. Todo se mezcla; aparece y desaparece. Se hace más importante por momentos y luego menos. Y todo ello a velocidad de vértigo. Deja de empeñarte en ello. No es que no tengas capacidad, es que no la usas de forma eficaz.

          Saca las cosas de tu cabeza. Toma distancia. Programa sin trampas. Luego sólo tendrás que ser lo más fiel a tu programación posible.

        Por cierto. Programa semanalmente, no diariamente. Cuando lo haces por  semanas es mucho más sencillo encontrar huecos para casi todo. Hay ciertas cosas que hay que hacer, que son importantes, que tienen plazo; pero que el tiempo que requieren no cabe en hoy. Pero seguro que a lo largo de una semana si.

Y si te ves apurado, siempre tienes la opción de programar al revés. ¿Cómo es esto?. Fácil, te explico:

           ¿A qué hora entras a trabajar por la mañana?. Supongamos las 8h

          ¿Cuánto tardas en tu aseo y en llegar al trabajo? Una hora. Las 7h

          ¿Cuánto necesitas dormir? 8 horas. las 23.00h

          ¿Que haces antes de dormir y cuanto te lleva? Hacer la comida del día siguiente, cenar y relajarme. 2 horas y media. Las 20.30h

          ¿A qué hora sales de trabajar y terminas de comer cada día?. 17.00h

     “Eah. Pues ya sabes que cada día puedes obtener 3 horas y media para el resto de cosas”. ¡Hey, tres y media, no salen cuatro!. ¡Ni tampoco salen horas de 100 minutos! No intentes hacer trampas con esto, que el reloj es de acero y no se estira.

De nuevo te dejo mi articulo del semanario “La Comarca”

¿Cómo lo llevas? ¿Te subiste a tu balcón?

Hoy te dejo un primera sesión práctica, para que la hagas al menos una o dos veces al día. Sólo dura 5 o 10 minutos. Es mejor empezar por lo fácil. Luego, con la práctica, si lo ves eficaz en tu vida; aumentarás el tiempo.IMG_20150727_103945

Comenzamos:

Busca un lugar sencillo pero cómodo. Pon un temporizador con cuenta atrás para que te avise al finalizar el tiempo que quieras estar en tu balcón. Así no estarás pendiente de la hora. Siéntate en una silla cómoda para empezar. Sin posturas difíciles. Sólo cómodo y sin cruzar las piernas o brazos para evitar que se duerman.

Da al cronómetro y cierra los ojos o mira un punto fijo en el suelo. Ahora, simplemente intenta sentir tu respiración. Sólo sentir. No controlar, no modular, no juzgar, no nada… Sólo sentirla amablemente. Disfruta de ella, nota en tu nariz el aire fresco que entra. Bueno, o caliente en estas fechas. O, si te es más fácil, coloca una de tus manos sobre tu vientre y siente cómo se mueve. Sólo como se mueve. No juzgues si es rápido o lento, grande o chico, es el tuyo y está bien.

Puede que en estos momentos pase algún pensamiento por tu cabeza que te interrumpa. Esto no es bueno, ni malo, no lo estás haciendo mal. Simplemente pasa. Es lo normal en un cerebro vivo. Pero recuerda: ¡estás en tu balcón!. Observa como si vuelves a tu respiración, se marcha calle arriba o calle abajo. Donde él quiera. (Como decía mi abuela, si se mete contigo niño, sólo dile “con Dios”, y déjalo ir) Vuelve a tu respiración. A ese punto donde la notabas y vuelve a mantener en ella tu atención. Tú mandas. Tú decides dónde miras.

Cuando suene tu reloj. Habrás terminado. Abres tus ojos. Te felicitas por lo conseguido y disfrutas de la relajación que tendrás, como consecuencia de haberte permitido unos minutos para tí.

No te preocupes de si el primer día te has distraído mucho o poco. Está bien. Siempre estará bien. Siempre será eficaz para que con la práctica consigas hacer esto durante todo tu día. Aunque estés trabajando o viendo una película. Tu cerebro habrá recuperado su capacidad, que tiene de nacimiento, de colocar la atención en donde tú decidas que es lo más relevante en cada momento. Nada ni nadie debe decidirlo por tí.

Otros días podrás practicar metiendo tus dedos en un cuenco con agua o con arena. como cuando estamos en la playa. Y ver que sientes. Primero los dedos quietos y luego moviendo uno por uno y todos a la vez.

Otro día puedes poner una pasa en tu boca y jugar con ella. Adivinar con tu lengua su textura, su olor, sabor, forma…

Has visto que no te he dicho que pongas música. Si quieres hazlo. Pero sólo será alguien o algo más que pasa por tu calle y que tú, desde tu balcón, decidirás si te concentras en ella o no.

Espero que lo disfrutes y practiques. Luego me cuentas.

Por cierto: es de eficacia demostrada científicamente para regular emociones, conductas, pensamientos, miedos. Aumentará tu capacidad para tomar decisiones con alta probabilidad de acierto. ¡Y no tiene efectos secundarios!