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Este tema, fue compuesto por Alfredo Lepera y Carlos Gardel en 1935. Algunos lo conoceréis por la banda sonora de la película de Al Pacino “Esencia de mujer”. A mi madre le gustaba escucharlo en la voz de su autor, Carlos Gardel. Le gustaba cantarlo mientras trabajaba.

Hoy, ella ya no recuerda quien fue Carlos Gardel, no recuerda quien soy yo. Ni siquiera recuerda que algún día tuvo hijos.

Pero yo si recuerdo quién es ella, recuerdo lo mucho que le gustaba este tango. Recuerdo lo mucho que hizo para que yo llegase donde estoy. Y por mi profesión, se que la memoria musical es de las últimas que se pierde en las enfermedades neurodegenerativas. Así, espero que cuando le pongamos la grabación de este día; lo que queda de su memoria le provoque algún sentimiento agradable al escuchar este tema.

Por esto, hoy quiero tocar este tango, titulado “Por una cabeza”, en homenaje a las madres. Las que hoy estáis aquí y que también habéis hecho que lleguemos aquí todos los que nos hemos subido al escenario y los que ayer subieron, a las que no han podido estar y por supuesto a la mía.

Va por ustedes, las madres.

Va por ella.

 

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        Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
– ¿Papa?
– Sí, hija, cuéntame.reyes-magos
– Oye, quiero…, que me digas la verdad.
– Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido-.
– Es que…, -titubeó Blanca-.
– Dime, hija, dime.
– Papá, ¿existen los Reyes Magos?
          El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta; pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que lo miraba igualmente.
– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
         La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?
– Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí, que existen, porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…
– ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
– No, mira, nunca te hemos engañado, porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre, cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca- .
– Entonces no lo entiendo, papá.
– Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar, porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado-.
         Blanca se sentó entre sus padres, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
– Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes, que venían de Oriente guiados por una gran estrella, se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos, en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea; pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños, como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. ¡Pero sería tan bonito!
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
– Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:
¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños del mundo?
– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas-:
Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño, que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos; pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración-.
– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios-:
– Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes-.
– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres-.
– Pues decidme, queridos Reyes: ¿Hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
– Puesto que así lo habéis querido y para que, en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente, todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes y que, en vuestro nombre y de vuestra parte, ofrezcan a sus hijos los regalos que deseen.
También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos; pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y, a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
     Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo; pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

     La Cruz Roja ofrece una terapia peculiar y pionera, basada en la convivencia, dirigida exclusivamente a la población femenina con problemas de alcoholismo.

Fuente: diariocordoba.com
Autor: Francisco Garrido Casado

      Son mujeres, madres, esposas, hermanas, abuelas, amas de casa, trabajadoras, y tienen un problema: son adictas al alcohol.

     Según Bartolomé Cañuelo, director provincial del servicio de drogodependencia de Cruz Roja, "no existe un perfil concreto, hemos tenido desde adolescentes de 18 años hasta ancianas que superaban los 70. Tampoco existe ningún indicador social ni económico", y añade que "cuando una persona bebe para solucionar una situación, ese individuo tiene un problema. Lo más difícil es reconocerlo y pedir ayuda, algo que hasta hace poco tiempo estaba mal visto en la sociedad que se produjera entre la población femenina".

     Cruz Roja ofrece una terapia gratuita, distinta y pionera desde hace 21 años para tratar los problemas de alcoholismo exclusivamente entre el género femenino. Cañuelo explica que "el proyecto se basa en introducir a seis mujeres, junto a una monitora durante las 24 horas del día, en un apartamento e intentar ayudarlas a superar su adicción e integrarlas en el mundo que se encontrarán al finalizar la terapia". Las pacientes pueden permanecer hasta un máximo de seis meses, aunque según Isabel Maiyo, monitora, no suelen superar los tres meses. Dentro del apartamento, realizan las tareas domésticas y talleres de autoestima, ya sean grupales o individuales. Sin embargo, fuera de la vivienda, se les obliga a realizar otras acciones para enfrentarse a la realidad exterior, como buscar trabajo.

        Sin embargo, las protagonistas son ellas, las pacientes. Como es el caso de Marta, Ana y María. No son sus nombres verdaderos, al contrario que sus historias, que sí lo son.

       Marta empezó su periplo de terapia en terapia con 34 años, ahora tiene 55 y vuelve a intentarlo. Admite que "yo no bebía de joven, pero rompí con mi pareja y comencé a consumir". Según Cañuelo, "es habitual, en las mujeres, que comience la adicción a causa de un acontecimiento reactivo". Por otro lado, María explica que "es una enfermedad crónica, aunque la sociedad lo tache de vicio. Ves las consecuencias en tu cuerpo y repercute en tu estado de ánimo", a lo que Marta añade que "llegas a un momento que quieres salir de este círculo sin fin, estás desesperada, los que te rodean no siempre te apoyan y te agarras a cualquier resquicio de esperanza".

      Las tres mujeres coinciden en que este problema ataca directamente a la propia dignidad de la persona y a la relación con los demás. Marta lo describe argumentando que "te conviertes en un ser inseguro, inmaduro y degradado, dejas de ser madre, te olvidas de todo lo que más quieres".

       A Ana le faltan apenas dos días para terminar la terapia. Comenzó a beber porque fue una víctima de los malos tratos. Ella misma comenta que "te sientes sola y triste, sin contar los efectos más tangibles, como el daño al hígado. Sin embargo, tuve suerte y mis hijos me sirvieron de apoyo para afrontar todo esto".

       A la hora de aconsejar al resto de mujeres, Ana es rotunda cuando afirma que "no se debería tomar ni la cerveza sin alcohol, la otra viene después". Por otro lado, María hace un llamamiento alegando que "se puede superar, es una enfermedad y no hay que tener vergüenza a la hora de reconocerlo para pedir ayuda", y se dirige a todas las adolescentes afirmando que "el alcohol es un depresor que te elimina todo resto de lógica de tu mente. No hace falta beber nada para disfrutar, una persona se divierte más cuando es consciente de que se está divirtiendo".

     El interés de la FAD por la educación  se ha venido concretando en diversas iniciativas dirigidas a la familia y a la escuela, principalmente. Con estas iniciativas pretendemos dotar a nuestros niños y niñas de los recursos intelectuales, emocionales y éticos necesarios para que puedan abordar la toma de decisiones con la mayor preparación y menor vulnerabilidad posibles.

      Estamos poniendo en marcha –en colaboración con la Universidad de Padres online de José Antonio Marina- un nuevo proyecto bajo el título “¿Qué puedo hacer?” con el que aspiramos a dar un paso más para ayudar a los padres y madres a mejorar sus posibilidades de realizar la más importante e indelegable de las responsabilidades que tienen: educar a sus hijos.

      Vamos a convertirnos en correa de transmisión de los conocimientos y propuestas técnicas de la Universidad de Padres. Queremos acompañar a los padres y madres a lo largo de todo el proceso educativo de sus hijos –de 0 a 16 años- facilitándoles con periodicidad semestral  la información específica correspondiente a la edad de sus hijos, que comprenderá:

  • Datos de psicología evolutiva. ¿Qué le está pasando a su hijo?
  • Recursos básicos que conviene desarrollar en ese momento. ¿Qué debería aprender su hijo en estos meses?
  • Problemas más frecuentes en esa edad. ¿Qué debe usted hacer si…?

    Para ello, coincidiendo con cada cumpleaños del hijo o hija, y seis meses después, la FAD enviará a los padres y madres que así nos lo soliciten el  Informe Educativo “¿QUÉ PUEDO HACER? Claves prácticas para educar a tu hijo” a su correo electrónico. (Se adjunta descripción detallada del proyecto y boletín de suscripción online).

       Creemos que el mejor antídoto para evitar conductas de riesgo social es formar personalidades inteligentes, valientes, llenas de recursos, autónomas, capaces de disfrutar de las cosas, pero también de soportar las frustraciones.

     La FAD se siente orgullosa de esta iniciativa, en la que te animo a participar, y desearíamos que este mensaje constructivo y optimista calara en la sociedad.

Noticia compartida desde www.lasdrogas.info

Para padres y madres

Publicado: septiembre 4, 2010 en Padres y Madres
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    Desde siempre se ha exigido a los profesionales que trabajan con niños y niñas, un entrenamiento y una formación especial (maestros, psicólogos, trabajadores sociales, etc).

    Pero las personas más importantes en la vida de los niños, los padres y madres, han asumido la difícil labor de criar a un niño, sin un entrenamiento especial.

 Adolescentes-Paps-small.png   También los hijos e hijas lo tenían más fácil antes. Estaba claro a quien obedecer y a quién no, que normas había que respetar, que escala de valores había que seguir. Era más fácil, pero menos libre y autonomo. Hoy podemos elegir, reflexionar y crear nuestra propia vida y nuestros propios valores. Claro, sólo falta que nos ayuden a saber elegir, saber reflexionar y saber hacer valer nuestros propios valores en una sociedad en constante cambio.

    Así que una nueva sección de mi blog, estará dedicada a los padres y las madres que tenemos hijos. Llevo muchos años impartiendo escuelas de padres y madres, además tengo una amplia experiencia en educación de adolescentes, por lo que pienso que puedo aportar algo a todos esos padres y madres, que en algún momento de su vida como tales, se preguntan ¿lo estoy haciendo bien?, o, ¿no sé que hacer en esta situación?.

En fin, os animo a que colaboréis, no sólo con preguntas, sino también con sugerencias de temas, actuaciones que a vosotros y vosotras os han funcionado bien, etc., todo lo que se os ocurra que puede ayudar a otros padres y madres, o a sus hijos e hijas.