Posts etiquetados ‘padres’

Google celebra el día universal del niño

Publicado: noviembre 20, 2012 en Padres y Madres
Etiquetas:,

    Ellos lo hacen con unos de sus Doodles más chulos, nosotros, para seguir con nuestra línea informativo-educativa, os traemos “Carta de un hijo a sus padres”, para ayudar a las familias en la educación de sus menores.dia universal del niño

Carta de un hijo a los padres

     No me des todo lo que te pida, a veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.

     No me grites, te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo

Cumple las promesas, buenas o malas… Si me prometes un premio dámelo, pero también si es castigo.

    No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos.  Si tu me haces lucir mejor que los demás alguien va a sufrir, y si es al contrario seré yo quien sufra.

         Déjame valerme por mí mismo, sí tu haces todo por mí yo nunca podré aprender.

    No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro… me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.

     Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga por qué lo hice,  a veces ni yo mismo lo sé.

        Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti, y me enseñarás a admitir y a superar mis equivocaciones también.

       No me digas que haga una cosa y tu no la haces, yo aprenderé y haré siempre lo que tu hagas aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tu digas y no lo hagas.

     Enséñame a amar y conocer a dios, no importa si en el colegio me quieren enseñar porque de nada vale si yo veo que tu ni conoces ni amas a dios.

      Cuando te cuente un problema mío no me digas: no tengo tiempo para tonterías o eso no tiene importancia, trata de comprenderme y ayudarme.

     Y quiéreme, y dímelo, a mí me gusta oírtelo decir aunque tu no creas necesario decírmelo. Abrázame, necesito sentirte muy cerca mío. Que no te olvides, que yo soy, ni más ni menos que tu hijo.

Anuncios

        Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
– ¿Papa?
– Sí, hija, cuéntame.reyes-magos
– Oye, quiero…, que me digas la verdad.
– Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido-.
– Es que…, -titubeó Blanca-.
– Dime, hija, dime.
– Papá, ¿existen los Reyes Magos?
          El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta; pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que lo miraba igualmente.
– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
         La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
– ¿Y tú qué crees, hija?
– Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí, que existen, porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…
– ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
– No, mira, nunca te hemos engañado, porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre, cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca- .
– Entonces no lo entiendo, papá.
– Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar, porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado-.
         Blanca se sentó entre sus padres, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
– Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes, que venían de Oriente guiados por una gran estrella, se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos, en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea; pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños, como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. ¡Pero sería tan bonito!
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
– Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:
¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños del mundo?
– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas-:
Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño, que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos; pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración-.
– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios-:
– Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes-.
– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres-.
– Pues decidme, queridos Reyes: ¿Hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
– Puesto que así lo habéis querido y para que, en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente, todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes y que, en vuestro nombre y de vuestra parte, ofrezcan a sus hijos los regalos que deseen.
También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos; pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y, a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
     Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo; pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

     El interés de la FAD por la educación  se ha venido concretando en diversas iniciativas dirigidas a la familia y a la escuela, principalmente. Con estas iniciativas pretendemos dotar a nuestros niños y niñas de los recursos intelectuales, emocionales y éticos necesarios para que puedan abordar la toma de decisiones con la mayor preparación y menor vulnerabilidad posibles.

      Estamos poniendo en marcha –en colaboración con la Universidad de Padres online de José Antonio Marina- un nuevo proyecto bajo el título “¿Qué puedo hacer?” con el que aspiramos a dar un paso más para ayudar a los padres y madres a mejorar sus posibilidades de realizar la más importante e indelegable de las responsabilidades que tienen: educar a sus hijos.

      Vamos a convertirnos en correa de transmisión de los conocimientos y propuestas técnicas de la Universidad de Padres. Queremos acompañar a los padres y madres a lo largo de todo el proceso educativo de sus hijos –de 0 a 16 años- facilitándoles con periodicidad semestral  la información específica correspondiente a la edad de sus hijos, que comprenderá:

  • Datos de psicología evolutiva. ¿Qué le está pasando a su hijo?
  • Recursos básicos que conviene desarrollar en ese momento. ¿Qué debería aprender su hijo en estos meses?
  • Problemas más frecuentes en esa edad. ¿Qué debe usted hacer si…?

    Para ello, coincidiendo con cada cumpleaños del hijo o hija, y seis meses después, la FAD enviará a los padres y madres que así nos lo soliciten el  Informe Educativo “¿QUÉ PUEDO HACER? Claves prácticas para educar a tu hijo” a su correo electrónico. (Se adjunta descripción detallada del proyecto y boletín de suscripción online).

       Creemos que el mejor antídoto para evitar conductas de riesgo social es formar personalidades inteligentes, valientes, llenas de recursos, autónomas, capaces de disfrutar de las cosas, pero también de soportar las frustraciones.

     La FAD se siente orgullosa de esta iniciativa, en la que te animo a participar, y desearíamos que este mensaje constructivo y optimista calara en la sociedad.

Noticia compartida desde www.lasdrogas.info

Para padres y madres

Publicado: septiembre 4, 2010 en Padres y Madres
Etiquetas:, , ,

    Desde siempre se ha exigido a los profesionales que trabajan con niños y niñas, un entrenamiento y una formación especial (maestros, psicólogos, trabajadores sociales, etc).

    Pero las personas más importantes en la vida de los niños, los padres y madres, han asumido la difícil labor de criar a un niño, sin un entrenamiento especial.

 Adolescentes-Paps-small.png   También los hijos e hijas lo tenían más fácil antes. Estaba claro a quien obedecer y a quién no, que normas había que respetar, que escala de valores había que seguir. Era más fácil, pero menos libre y autonomo. Hoy podemos elegir, reflexionar y crear nuestra propia vida y nuestros propios valores. Claro, sólo falta que nos ayuden a saber elegir, saber reflexionar y saber hacer valer nuestros propios valores en una sociedad en constante cambio.

    Así que una nueva sección de mi blog, estará dedicada a los padres y las madres que tenemos hijos. Llevo muchos años impartiendo escuelas de padres y madres, además tengo una amplia experiencia en educación de adolescentes, por lo que pienso que puedo aportar algo a todos esos padres y madres, que en algún momento de su vida como tales, se preguntan ¿lo estoy haciendo bien?, o, ¿no sé que hacer en esta situación?.

En fin, os animo a que colaboréis, no sólo con preguntas, sino también con sugerencias de temas, actuaciones que a vosotros y vosotras os han funcionado bien, etc., todo lo que se os ocurra que puede ayudar a otros padres y madres, o a sus hijos e hijas.